pegging

Me follé a mi profesor de spinning, relato erótico BDSM

Me follé a mi profesor de spinning.

Mi nombre es María, aunque me guste más el seudónimo de Rosa, Ama Rosa.

Según me contó mi abuelita, allá por los años 60 del siglo pasado había un serial radiofónico llamado así, “Ama Rosa”, no recuerdo exactamente de que trataba pero si me acuerdo del nombre y como a mí me gusta ser Ama, pues qué mejor que Ama Rosa.

Tengo una profesión liberal, lo cual implica en ocasiones continuas mudanzas y ahora estoy de nuevo en otra ciudad, esto me da continuas oportunidades de descubrir nuevas amistades y contactos que es lo que más me motiva y excita.

La verdad es que estoy estupenda (modestia aparte) ya que me cuido, soy exigente en el trabajo y conmigo misma, a esto se le llama coherencia. Por tanto, cada vez que cambio de ciudad me busco sin demora un nuevo gimnasio o centro deportivo. En ellos cuido mi cuerpo y mi mente con algunas artes marciales y spinning. Así que me apunté a uno de los centros deportivos de mi barrio, una zona residencial con buenos y variados servicios.

Me follé a mi monitor de spinning Relato erótico BDSM

Estaba un buen día en mis primeras sesiones de spinning en ese centro cuando se acercó el monitor, un tipo atractivo y fibrado por el ejercicio. Estuvo dándome consejos sobre el ejercicio, que si esto, que si aquello… el muy estúpido! Yo he recibido clases de los mejores monitores del país y él no era nadie para corregirme, pero estaba claro, yo era la “gallina nueva” de su gallinero particular y él venía a tantear el terreno.

Por lo general, los monitores de gimnasio son bastante creídos y estúpidos, suelen ser atractivos con cuerpos estupendos por lo cual, siempre tienen detrás la cohorte de mujeres que les miran y les hacen sentirse importantes y ser alguien en el gimnasio, motivos por los cuales suelo no hacerles caso. Mi mayor satisfacción es que los hombres sucumban a mis pies y no yo a los pies de ellos.

Este en concreto, le llamaremos Luís, era bastante estúpido, se quedaba embobado contemplando las turgentes tetas y el prieto culo de las clientas del gimnasio, como si fuera la primera vez que veía tetas y culos. Por supuesto, también contemplaba mis excelentes atributos y me dedicaba la mayor parte de sus miradas, estaba claro que yo le gustaba.

Un día, hablando con una compañera de spinning en un descanso me comentó que el tal Luís le había seducido para follar y que en la cama era un neardenthal, tosco e incapaz de ser más creativo que el clásico mete saca en la postura del misionero. Esto me decidió, este tipo iba a conocer nuevas normas, Ama Rosa le metería en cintura.

Así pues, me dejé seducir por Luis, pronto me dijo de quedar a tomar algo a la salida de su turno, a lo cual accedí.

Le comenté que había visto una cervecería muy buena en la zona donde servían cerveza de importación de alta graduación y en seguida se ofreció a invitarme.

Soy una mujer culta y puesta al día, por ello, conversación no me falta si quiero, pero el tal Luís era incapaz de seguir ningún tema, solo tenía ojos para mi escote. Al poco, ya habíamos consumido varías cervezas de alta graduación, como soy mujer de mundo aguanto bastante el alcohol, pero el tal Luis, acostumbrado a sus batiditos y a sus zumitos estaba empezando a marearse.

– ¿Estás bien, Luis? le pregunté.
– Si, contestó, solo que me he mareado un poco, que tontería, ¿no?
– No te preocupes, vamos a mi casa que está cerca y allí te tumbas un rato.

Él me miró con una sonrisa bobalicona, seguro que pensaba que yo “ya estaba en el bote” y yo le miraba a él con la mirada que seguramente lanza la araña a la presa atrapada en su telaraña.

Llegamos a mi casa, le llevé a mi habitación y lo empujé boca abajo sobre mi cama. Rápidamente le descalcé y le quité el chandal, dejándolo desnudo con la espalda y el culo al aire. Se removió intranquilo pero me puse encima de él y le besé las orejas y la nuca, lo cual lo tranquilizó mientras soltaba gemidos de placer.

Mientras estaba encima de él, aprovechando su mareo y con rápidos movimientos, até sus muñecas a la cama, luego también sus tobillos.

Él protestó – ¿Cómo vamos a follar si me pones boca abajo?
– Así que te gusta follar, le dije. -Lo que te gusta es joder a las chicas, seducirlas, follártelas y luego dejarlas tiradas, pero hoy TU vas a ser el jodido.

Me follé a mi monitor de spinning Relato erótico BDSM

Saqué mi vara de azotar y le dí fuertemente en su culo, le dejé muy marcado, lloraba y suplicaba como una niña.

– ¿Que haces? me haces daño, desátame!
– Aquí yo doy las ordenes, y dirígete a mi como Ama Rosa.

Protestó y le volvi a dar con la vara, hasta que gimió. – Si, Ama Rosa, lo que ordenes, pero no me azotes más.

– Lloras como una niña, ahora ya no eres tan chulito, te voy a poner unas medias para que parezcas una colegiala.

Me follé a mi monitor de spinning Relato erótico BDSM

Se las puse y a continuación, saqué uno de mis vibradores y se lo pasé por las pelotas y el rabo, es una buena táctica alternar dolor con placer, así se confían pero realmente luego volverá el DOLOR.

– Esto si me gusta, Ama Rosa, decía el muy inocente sin sospechar la que se le venía encima.

Me follé a mi monitor de spinning Relato erótico BDSM

Él no podía verme pero me puse mi strapon y me dispuse a follarme su culo. A esto se le llama “cambio de roles” o “pegging“.

Me agaché sobre su cerrado agujerito y empecé a lamerlo y llenarlo de saliva, estaba cerrado pero pronto se abrió a las sabias caricias de mis labios y mi lengua. Su polla estaba totalmente dura y sus pelotas colgaban enormes frente a mis ojos.

– Ama Rosa, decía, nunca me habían hecho esto, me gusta, sigue por favor.

Fui abriéndole el agujerito con mis dedos hasta que supuse que estaba preparado para la penetración, así que…

Me follé a mi monitor de spinning Relato erótico BDSM

Me subí a sus espaldas y le penetré, suave al principio, luego ya le cabalgaba violentamente.

– Ama Rosa, despacio, me haces daño, suplicó entre gimoteos.

Pero yo no aflojé el ritmo y seguí cabalgando.

Me follé a mi monitor de spinning Relato erótico BDSM

Luego lo descabalgué y bajé a su culo para lamerlo. La táctica de antes, dolor, placer, dolor, placer…

Vi que tenía su polla flácida, pero de la que colgaba líquido, una baba seminal…es normal, un reflejo fisiológico de los hombres cuando son penetrados y se les estimula la próstata.

Volví a montarlo de nuevo, otra vez mi dura polla dentro de su estrecho culito, él se estremeció y gimió de dolor, lo cual me hizo gozar de placer, el roce de la base del strapon en mi coño unido a la caliente situación y a sus gemidos hizo que me corriera como una perra. mmmm.

-¿ Gozas, mi Ama Rosa? Dame, dame así, rómpeme el culo, quiero oír como te corres de nuevo, tu respiración en mi nuca, tus tetas en mi espalda.

No suelo hacer caso a los esclavos, pero me volví a correr mientras lo enculaba salvajemente, un gran orgasmo que me hizo chillar y retorcerme de placer como una loca.

Me derrumbé exhausta sobre él, la respiración de ambos agitada, se había portado bien, sucederá más veces pero por supuesto, cuando YO decida.

Me follé a mi monitor de spinning Relato erótico BDSM

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Autor entrada: admin